La psicoterapia ofrece a la persona la posibilidad de implicarse, de una manera activa, en un proceso destinado, entre otras cosas, a superar la desmoralización y ganar esperanza, a fomentar la autoeficacia, a superar la evitación, a ser conscientes de las ideas erróneas de uno mismo, a aceptar las realidades de la vida, a desarrollar la capacidad de disfrute, a liberar energía para su libre disposición, a aliviar síntomas neuróticos (angustiosos, depresivos, obsesivos, psicosomáticos...) y, en definitiva, a promover el crecimiento personal.